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Los científicos del Laboratorio de Investigación de Rayos en Florida tienen una tarea fascinante: crear rayos de forma controlada.
Para lograrlo, lanzan un cohete hacia una nube de tormenta mientras instalan un pararrayos en la zona de lanzamiento. Este cohete está conectado a un cable compuesto de cobre y kevlar, cuyo extremo opuesto permanece anclado en la base de lanzamiento. Una vez disparado el cohete, el cable actúa como conductor entre la nube y el suelo. En el momento adecuado, ya sea al ingresar en la nube o justo antes de alcanzarla, se genera la descarga eléctrica que provoca el rayo.
El control de la trayectoria del rayo hacia el pararrayos se logra mediante el uso de dos tipos de combustibles específicos en el cohete: uno sólido que contiene sales de cesio y otro líquido que utiliza cloruro de calcio.
Cuando el cable de cobre se dispara, explota hacia la derecha (formando una línea verde vertical recta), mientras que el viento dispersa sus restos hacia la izquierda.